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Beniflà y Guardamar: los más pequeños son los que más crecen
Guardamar de la Safor y Beniflà son los dos ejemplos más claros del crecimiento experimentado en la comarca. El número de habitantes en ambas, que apenas pasaba de los 100, se ha llegado a triplicar en sólo diez años. La playa en el primer caso, y la cercanía de ambas a municipios más equipados como Gandia, son la causa de que muchos habitantes de la Safor se trasladen a vivir allí buscando más tranquilidad. La consecuencia: la ampliación física del municipio y la construcción de viviendas. Unos espacios ocupados ahora por adosados unifamiliares habitados en su mayoría por parejas jóvenes que residen así en sus particulares 'pueblos dormitorio'.
Bea Rodrigo_ 27/01/2010
Donde antes había campos de naranjos ahora se abren calles anchas con adosados unifamiliares nuevos que llegan hasta la carretera. Es la imagen que desde hace apenas unos cuatro años podemos encontrar en Beniflà, la localidad más pequeña de la Safor en cuanto a superficie (0,6 kilómetros cuadrados en 2007) y la cuarta por la cola en cuanto a número de habitantes (por delante de ella están Castellonet, con 153 habitantes; Almiserà, con 301, y Guardamar, con 358, siempre según datos del último censo oficial de 1 de enero de 2009, del Instituto Nacional de Estadística).
 Es la causa y efecto del vertiginoso crecimiento de la población que en diez años se ha triplicado pasando de los 157 habitantes en 1999 a los 407 a principios de 2009, lo que se traduce en una densidad de población de más de 678 habitantes por kilómetro cuadrado.
Los nuevos habitantes son familias y jóvenes del resto de la comarca que han decidido trasladarse a localidades más pequeñas y alejadas del bullicio buscando un entorno más tranquilo y también un inmueble más barato. La proliferación de viviendas en Beniflà, que ha pasado de las 219 en 2003 a las 238 en 2007, ha obligado a crear nuevas calles y espacios comunes como parques públicos o zonas verdes.
Todo ello sumado a las grandes naves industriales a la entrada (o salida) del pueblo. Un polígono industrial, que junto a las nuevas viviendas, ha ido ocupando los antiguos campos de naranjos y caminos rurales de los alrededores de Beniflà. Una situación que, obviamente, ha supuesto el retroceso de las parcelas rústicas de la zona, que han pasado de 281 en 2003 a 269 en 2007.
"Beniflà antes era una calle y ahora se ha hecho muy grande", explica el actual alcalde del municipio, David Rivas, quien añade que ahora ya son nueve las vías que atraviesan el pueblo, que además cuenta con un polígono. "Hace 10 años solo había seis calles y ahora ya hay nueve y un espacio industrial considerable", afirma. Rivas reconoce que en Beniflà "faltan cosas", pero que también hay una tranquilidad que no tienen otros pueblos de la Safor.
El edil sostiene que los nuevos vecinos suelen ser jóvenes recién casados procedentes de Gandia y de otras localidades cercanas, así como algún que otro inmigrante, pero "muy pocos". "Hay que reconocer que Beniflà es un pueblo dormitorio porque la gente trabaja y come fuera y luego llega a casa por la noche", añade.
El municipio cuenta con una farmacia y tres bares (dos en el polígono y uno en el pueblo). En este sentido, el alcalde expresa con un "ojalá" su desde que algún vecino se anime y monte algún establecimiento en el pueblo tales como una frutería, una panadería o cualquier otro comercio en beneficio de sus habitantes.
"Tenemos la mala costumbre de quejarnos de todo", afirma ante la pregunta de si la gente se queja por la falta de estos servicios. Sin embargo, añade, "en Beniflà hay una calidad de vida que no hay en otros pueblos".
La mayoría de los nuevos vecinos de Beniflà realiza sus compras en Gandia, sin embargo, los habitantes 'de toda la vida' aprovechan la cercanía de Beniarjó (se puede ir caminando) para los servicios mínimos, que incluyen también los de colegio, consultorio médico, peluquería, carnicería y otros establecimientos.
Aunque la diferencia poblacional de Beniarjó no es tan grande como la de Beniflá, también esta localidad ha recibido nuevos vecinos en los últimos años, que han ido ampliando la localidad con nuevas calles y viviendas. Gente joven, como Quino Borrás, de Gandia, decidió irse a vivir a Beniarjó porque la casa era más barata que un piso en Gandia con las mismas características. "También porque es una zona tranquila y está a un paso de Gandia", añade.
En cuanto a los servicios, en Beniarjó hay un supermercado, por lo que no haría falta desplazarse para comprar lo básico, aunque los que trabajan en Gandia suelen aprovechar para comprar en las grandes superficies de camino al trabajo. También hay videoclub, bares, cafeterias y un par de pubs para los fines de semana. "Además, como casi todos los pueblos, hay muchas fiestas locales y, como cada vez hay más gente joven viviendo aquí, hay mucho ambiente en las calles", explica Quino.
Guardamar: de 70 a 350 habitantes Pero sin duda el caso de crecimiento poblacional más sorprendente de la comarca es el de Guardamar de la Safor, que con tan solo 69 habitantes en 1996, ha pasado a los 358 en 2009, y la cifra parece que sigue en aumento. El salto se produjo en el año 2003, cuando se pasó de los 70 a los 132 habitantes, una cifra que ha ido duplicándose cada dos años hasta llegar al número actual. De modo que la densidad de población es de poco más de 325 habitantes por kilómetro cuadrado.
La segunda localidad más pequeña de la Safor (con 1,1 kilómetros cuadrados de superfície) ha registrado un importante crecimiento de los inmuebles urbanos, pasando de los 730 en 2003 a los 1.857 en 2007. Con ello, el descenso de las parcelas rústicas ha pasado de las 380 a las 357 en el mismo periodo de tiempo.
Según algunos de los nuevos vecinos de esta localidad, situada entre Daimús y Miramar, las causas de su desplazamiento (la mayoría proceden de poblaciones colindantes más grandes) son básicamente las mismas que los que se desplazan a otras localidades como Beniflà o Beniarjó, es decir, porque las viviendas son más económicas y en general de nueva construcción y por la tranquilidad de vivir en un pueblo alejado del bullicio de ciudades como Gandia u Oliva.
Sin embargo, hay otro factor que también influye: la playa. Un condicionante que permite a los nuevos vecinos no tener que desplazarse en verano y contar con un lujo a tan solo unos metros de casa.
El problema, como explican alguno de sus vecinos, es la falta de servicios como el de un supermercado, por lo que los residentes en Guardamar se tienen que desplazar a los municipios de Daimús y Miramar. En cualquier caso, como ocurre en Beniflà o Beniarjó, la cercanía a la capital de la Safor es una ventaja, especialmente para aquellos acostumbrados a contar con sus servicios.
Así lo afirman nuevos habitantes de la población como Ángela y Teo, una pareja joven de Gandia que decidió que su primera vivienda estuviera en Guardamar principalmente porque les costó "muy bien de precio". "También por la tranquilidad que hay cuando llegas de trabajar y que te permite desconectar", añade Ángela. Viven en una finca nueva donde la mayoría de los residentes son gente joven que también se ajusta a su perfil. "Estamos muy a gusto en Guardamar, pero sí que es verdad que falta algún supermercado en el pueblo porque si nos falta cualquier cosa, tenemos que ir a Daimús o Miramar", explican. Un pequeño inconveniente que, a diferencia de lo que ocurre en Beniflà, se agrava porque para despalazarse a estas localidades vecinas, sí que es necesario coger el coche.
Otras poblaciones como Almoines también han registrado un aumento de la población debido a esta condición de 'pueblo dormitorio', aunque de forma menos significativa.
En los últimos años, Almoines ha pasado de los 1.665 habitantes en 2001 a los 2.395 en 2009. En cuanto a los inmuebles urbanos, Almoines ha pasado de los 1.138 en 2004 a los 1.267 en 2007, y de 781 parcelas rústicas en 2004 a las 750 en el 2007, según datos del catastro del Institut Valencià d'Estadística.
El panorama es similar al de Beniarjó, pues Almoines también cuenta con los servicios básicos, está próxima a Gandia, y en los ultimos años también ha proliferado la llegada de parejas jóvenes a la localidad que han ocupado las nuevas viviendas.
Por lo que respecta a las dos poblaciones más pequeñas de la comarca en número de habitantes, Castellonet y Almiserà, su crecimiento no ha sido tan fuerte y repentino como el de Beniflà o Guardamar, debido principalmente a su situación, más lejos de otros núcleos como Gandia u Oliva. En el caso de Castellonet, la población ha pasado de los 144 habitantes en 1996 a los 153 actuales, con un ligero descenso en 2002, cuando se llegó a los 138 habitantes. Lo que supone una densidad de población muy baja (28,3 habitantes por kilómetro cuadrado).
Por su parte, Almiserà, con 7,4 kilómetros de superficie, cuenta ahora con 301 habitantes, solo 50 más que en 1996, y una densidad de población de 40,6 habitantes por kilómetro cuadrado.
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