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La musicoterapia

La música es una especialidad paramédica joven, pero con suficientes fundamentos científicos de orden terapéutico. Se utiliza como una psicoterapia que utiliza el sonido, la música y los instrumentos.

_30/04/2008

«Definir la musicoterapia es fundamental por dos razones: porque la musicoterapia es un campo relativamente nuevo, y porque a la mayoría de las personas les genera curiosidad, dado que parece ser buena idea usar la música con fines terapéuticos. Todos reconocemos los beneficios de la música para movilizar las emociones, reconfortar y calmar, ya sea por nuestra propia experiencia o a través de las de terceros.» (Compendio de musicoterapia, S. Poch Blasco).

«Ciertos sonidos, como el goteo de un grifo, pueden provocar ansiedad e incluso irritación. Otros sonidos, como el rumor del océano o el aullido del viento entre los árboles, nos pueden llenar de sentimientos satisfactorios.» (Compendio de musicoterapia, S. Poch Blasco).


¿Por qué la música es terapéutica?
La música tiene la capacidad para afectar al ser humano a todos los niveles: biológico, fisiológico, psicológico, intelectual, social y espiritual. El valor terapéutico de la música reside precisamente en este hecho. Se pueden mencionar estudios que constatan todos los efectos:

Biológico:
La música actúa sobre la bioquímica de nuestro organismo, positiva o negativamente, según el tipo de música. (Miller, 1975).

Fisiológico:
- Presión de la sangre. Estos cambios no se producen necesariamente en función de si la música es estimulante o sedante.
- Ritmo cardiaco y pulso. La música estimulante tiende a aumentar el pulso y el ritmo cardiaco, mientras que la música sedante tiende a disminuirlo. (Coleman, 1920).
- Respiración. Hodges resume que la música estimulante tiende a aumentar la respiración.
- Respuesta galvánica. Estos resultados también son diferentes si la música estimula o relaja, pero la emoción que produce la música tiene un papel importante y la emoción no se puede medir.
- Movimientos peristálticos del estómago. Sears demostró que la música sedante produce fuertes contracciones peristálticas de estómago. El equipo médico del Dr. Trenti de la Universidad de Roma demostró que el canto gregoriano, la música de Bach y la música prerromántica están sumamente indicadas en gastritis, úlceras y dispepsias.
- También se afirma que la música es efectiva para aumentar el nivel de resistencia al dolor. (Jacobsen). Y es importante en anestesiología, odontología, ginecología, etc.

Respecto a las ondas cerebrales, podemos resumir que según qué tipo de música escuchemos producimos diferentes ondas cerebrales que van desde beta (vigilia y atención dirigida al exterior), pasando por alfa (ensoñación y atención dirigida al interior), theta (adormecimiento-meditación) y finalizando con delta (adormeciendo profundo).


¿Música contra el cáncer?
(Fragmento del artículo de Antonio González aparecido en www.publico.es el día 30/3/2008)
Un equipo del hospital La Paz demuestra la efectividad de la música como terapia complementaria en niños con tumores y otros problemas graves.

Es mediodía en la unidad de cuidados intensivos pediátricos del hospital universitario La Paz de Madrid. Antía, una preciosa niña de cinco meses, abre sus grandes ojos como platos cuando la flauta travesera de la musicoterapeuta Blanca Guillén empieza a interpretar, como un susurro, una leve melodía. Antía, que hoy tendrá que afrontar una delicada intervención quirúrgica para tratar de erradicar un tumor en las vías respiratorias que dificulta su respiración y pone en peligro su vida, parece ajena a lo que ocurre a su alrededor, y se concentra en la música bajo la atenta mirada de sus padres, Elena y Miguel.

La música no sólo es agradable, sino que tiene un efecto terapéutico para Antía y para el resto de los pequeños que pasan momentos difíciles, como ya han demostrado los resultados preliminares de una investigación que se está ultimando en el hospital madrileño entre niños de 0 a 6 meses. Pero la musicoterapia, que se aplica en La Paz desde 2003, no sólo ayuda a los bebés que pasan por momentos críticos, sino también a niños más mayores ingresados en las unidades de oncología infantil, trasplantes y hemodiálisis. Ya sea en sus propias habitaciones o en salas de juegos comunes, los más pequeños del hospital se convierten en la voz cantante de improvisadas jam sessions.

Rodeados de músicos, olvidan por unos momentos por qué están allí y descubren, con música en directo adaptada a su estado de ánimo y el tratamiento que siguen, que la vida, aun dentro de las cuatro paredes de una habitación de hospital, ofrece muchas posibilidades y merece la pena ser vivida.

José Luis y Elma, padres de Delia, una niña de dos años que lleva un año viviendo en La Paz tras serle diagnosticado un neuroblastoma, reconocen que su hija «se relaja mucho» en las sesiones, en las que participa con algún pequeño instrumento de percusión. «Le ayuda a evadirse», explica Elma. Por su parte, Óscar, un chaval de 16 años que es el más veterano de la planta de oncología infantil, lo tiene claro: «Te pones a tocar y te engancha, hace que se me pase el tiempo más rápido».


Efectos terapéuticos
Partiendo de la base de que la música es un lenguaje universal que no entiende de barreras idiomáticas ni diferencias de edad, la responsable del programa de musicoterapia de La Paz y autora del trabajo de investigación, María Jesús del Olmo, subdirectora del Máster de Musicoterapia de la Universidad Autónoma de Madrid, explica que aunque el efecto lúdico de la música «está clarísimo, sus beneficios van mucho más allá».

«La música sirve para relajar, activar, disminuir el dolor y la ansiedad, pero también podemos trabajar con ella para reducir el nivel de analgesia de un paciente», señala Del Olmo, que tiene previsto extender la experiencia también a pacientes adultos. «Adaptamos los elementos musicales, como el ritmo o la melodía, a la respuesta que queremos del paciente; eso es lo terapéutico», agrega.

Susana Fernández y Mariate González, dos de las alumnas del máster que realizan sus prácticas en La Paz, reconocen que a veces es duro, aunque les compensa ver cómo beneficia a los pacientes.

Tanto los musicoterapeutas como los padres y los médicos creen que la experiencia debe extenderse, ya que al margen de La Paz y otros hospitales entre los que figuran La Fe de Valencia, el Virgen del Rocío de Sevilla o el centro privado Montepríncipe de Madrid, la musicoterapia está ausente en la mayoría de los centros sanitarios.
Francisco Ruza, jefe de cuidados intensivos pediátricos del hospital La Paz, quiere pasar de las impresiones subjetivas a los datos clínicos contrastables, y se puede decir que casi lo ha conseguido. Colabora en una investigación con la terapeuta María Jesús del Olmo para demostrar que la musicoterapia tiene efectos terapéuticos objetivables y, a falta de culminar el trabajo, los datos preliminares indican que hay una respuesta positiva.

- ¿Pero está demostrada su validez?
Cuando empezamos a trabajar con esto teníamos la impresión de que era beneficioso, pero había que establecer criterios objetivos; ver si realmente funciona, y por ello trabajamos ahora en un protocolo para ver cómo afecta la música a niños monitorizados y en situación crítica.

- ¿Ya hay resultados?
Medimos parámetros como la frecuencia cardiaca, la respiración o la saturación de oxígeno, y por ahora los resultados son muy positivos y estadísticamente significativos. Lo que nos planteamos hace años estamos demostrando que funciona, que no es sólo una impresión subjetiva.

- ¿Tiene futuro esta terapia?
Creo que es una modalidad terapéutica complementaria que tendrá gran eficacia, y no sólo en hospitales, sino incluso en los domicilios, para casos como el clásico niño con cólicos del lactante.

- ¿Aboga por extender la musicoterapia?
Cuando quede completamente demostrada su eficacia habrá que extenderla, y será de mucha utilidad, aunque hay que dejar claro que siempre debe emplearse como terapia complementaria y que nunca puede sustituir a la terapia estándar. No obstante, sí es cierto que en algunos casos puede traducirse en una menor necesidad de sedación. Así pues, resumiremos que la música puede despertar, evocar, provocar, fortalecer y desarrollar cualquier emoción o sentimiento humano. Es un hecho incuestionable que por medio de la música podemos expresar sentimientos de amor, odio, tristeza, temor, alegría, miedo, angustia, etc. La terapia musical no es exclusiva en su aplicación a personas con patologías crónicas o severas, beneficia igualmente a personas que no padecen este tipo de dolencias. En nuestro día a día, el ser humano está cada vez más afectado por estrés, ansiedad, caídas del ánimo, insomnio, etc. Podemos aliviar nuestras presiones y malestares a través de la música cuyo poder como vemos aquí es ilimitado. La musicoterapia se está aplicando a adolescentes, adultos, ancianos y mujeres embarazadas, ya sea en instituciones sociales y empresas. Este artículo fue adaptado y proporcionado por Mercedes Tur Escrivá, Musicoterapeuta de Centro para el Bienestar, donde cuentan con consulta de musicoterapia además de otras terapias. Ven, la primera consulta de evaluación es gratuita.

Centro para el Bienestar. Cosmos-zen
Paseo Alcalde Juan Sancho, 11 entlo. 2
Oliva Tel. 96 283 92 39

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