EL CEPILLO
El cepillo debe:
Tener un tamaño apropiado para la dentición.
Ser de nylon, blando y de puntas redondeadas
Estar en buenas condiciones de uso.
safor guia_
13/05/2010
El cepillo es uno de los instrumentos necesarios para eliminar la placa dental. Su uso, con una técnica adecuada, eliminará la placa dental sin lesionar el esmalte. Generalmente, va a ser difícil acceder con él a todas sus superficies dentarias y debe completarse su acción con la utilización de la seda dental en los espacios interproximales.
Actualmente pueden encontrarse en el mercado gran cantidad de cepillos de características apropiadas para los dientes infantiles.
Además, puede tener otros elementos que lo hagan atractivo; color brillante, música, etc... pero esto, aunque ayuda, es secundario.
El paciente portador de aparatología ortodóncica puede necesitar, además del cepillo convencional, otros cepillos de apoyo. Suele servir de ayuda la utilización de cepillos ortodóncicos o cepillos sulculares que permiten mejor acceso a la encía.
Otros cepillos, como el de penacho, sólo deben utilizarse si los espacios interproximales están muy abiertos y se debe entrenar al niño para que no lesione sus tejidos.
En los primeros meses de vida, el uso de cepillo dental es innecesario, pero los padres deben ser entrenados en la limpieza de la boca del niño con una gasa.
ELIMINACIÓN DE LA
PLACA DENTALLa eliminación completa de la placa dental es laboriosa y difícil. Por la morfología dentaria y la interrelación de los dientes existen multitud de recovecos en los que se acumula la placa y que son casi inaccesibles.
La labor del profesional y su equipo, incluirá la formación de los padres en las técnicas de eliminación de la placa con ayuda del cepillo y la seda dental, y los estimulará para que los pongan en práctica cada noche y cada mañana después del desayuno.
Con el fin de no olvidar ningún diente, los padres primero y los niños después, cuando van creciendo, deben ser acostumbrados a: comenzar el cepillado siempre por la misma arcada y por el mismo lado.
Limpiar todas las superficies vestibulares de una arcada y después todas las linguales. Terminar con las superficies oclusales.
Cepillar la lengua. Utilizar la seda dental.
Enjuagar y eliminar los restos.
La edad del niño hace variar totalmente la responsabilidad sobre el cepilladoEn el niño menor de tres años, los padres deberán realizar la totalidad del trabajo desde que los primeros dientes temporales hacen su aparición.
Podrá ser de ayuda para ellos explicarles algunos aspectos como: Posición del niño. La forma más cómoda para tener un buen acceso es colocar al niño tumbado sobre una superficie plana y con su cabeza en el regazo del adulto.
Apertura de la boca. Al principio, el niño puede llorar, siendo ésta una excelente forma de que abra la boca.
Una forma de que el niño abra la boca es deslizar el dedo índice de la mano izquierda a lo largo del vestíbulo inferior presionando al final de éste.
Control de los movimientos. Con los dedos y la mano izquierda podemos retirar
Los labios y las mejillas y controlar los movimientos de la cabeza.
Seda dental: Generalmente en estas edades no se han cerrado los espacios Interproximales y no es necesario su utilización.
Dentífrico. No debe utilizarse, ya que dificulta la visión de los dientes y estimula la secreción de saliva. Su uso crea desasosiego y además sería ingerida.
Una vez que el padre sabe acceder a los dientes del niño, podrá eliminar la placa. El cepillo se colocará a la altura de los molares más distales con las cerdas anguladas hacia la encía. Con frecuencia es necesario colocar el cepillo verticalmente en la zona palatina anterior. Deberá tener cuidado para no realizar una fuerza excesiva que lesionaría los tejidos y haría daño al niño.
Alrededor de los tres años, el niño debe comenzar a manejar el cepillo personalmente, aunque los resultados en cuanto la eliminación de la placa sean prácticamente nulos, ya que no ha desarrollado todavía una precisión de movimientos ni tiene comprensión suficiente para aprender una técnica.
Pero, aunque la eliminación de placa deba ser realizada por los padres, el niño comenzará su aprendizaje en ese sentido, al igual que lo hace en el uso progresivo de los cubiertos o al abrocharse la ropa.
A esa edad, generalmente las mejores posiciones son:
Adulto y niño de pie mirando en la misma dirección. La nuca del niño se apoyará en el abdomen del adulto para que sirva de apoyo. Con la mano izquierda se controlan los labios y las mejillas, y con la derecha se procede al cepillado.
Adulto y niño situados frente a frente. La cabeza del niño debe apoyarse en una pared para evitar el desplazamiento de esta que dificultaría el cepillado o haría perder el equilibrio.
Los padres realizan la primera fase del cepillado, sin pasta y auxiliados por técnicas de revelado de placa, si son de ayuda. Con frecuencia los espacios dentarios están cerrados y los padres deben utilizarla seda dental para eliminar la placa depositada interproximalmente.
Se adiestrará a los padres para que aprendan a insertar la seda sin lesionar la papila dentaria.
Al final de la sesión el niño cepillará sus dientes añadiendo una cantidad mínima de dentífrico y con la supervisión directa del adulto que dará instrucciones sobre la técnica e impedirá una ingesta excesiva de pasta dental.
Si el niño es el primero en cepillarse los dientes, será más difícil que después puedan hacerlo sus padres, ya que estará cansado y aburrido y se comportará peor. Además, la autoestima del niño queda afectada, ya que siente que no ha hecho bien el trabajo.
A medida que el niño va creciendo los padres y el odontólogo irán entrenando y pasando la responsabilidad al niño, pero siempre bajo la supervisión de los padres.
Se considera que entre los 7 y los 9 años la responsabilidad se reparte al 50% y alrededor de la adolescencia el muchacho es autosuficiente.
A estas edades, el niño suele cometer algunas incorrecciones que hay que corregir.
La práctica demuestra que adquirir el hábito y aprender las técnicas de eliminación de placa son dos empresas difíciles.
Los padres deben estar totalmente motivados, entrenados y dispuestos a luchar con la posible oposición o aburrimiento de sus hijos.
Aunque como se ha descrito, los padres tienen un protagonismo importante en el control de la placa, el odontólogo debe decidir lo que es oportuno en cada momento.
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