Masajes saludables
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30/04/2008
Terapia geotermal
Durante milenios el hombre ha utilizado los medios que la naturaleza ponía a su alcance para curar, aliviar y aumentar el bienestar de su cuerpo y mente. La terapia geotermal es un ejemplo de ello. Esta terapia utiliza cantos rodados pulimentados por la acción del agua de río y ha llegado a nuestros días adaptando viejos rituales y ceremonias de purificación procedentes del continente americano, especialmente de los indígenas norteamericanos y mejicanos.
El masaje geotermal aúna las propiedades de las piedras calientes y frías con las virtudes del masaje y de los aceites esenciales de plantas aromáticas, que serán escogidos por el terapeuta según el beneficio que se desee obtener.
Así, para relajar se usará aceite de árbol de té, verbena, nerolí y mandarina; para equilibrar, aceite de lavanda, ylang-ylang y almendra dulce; y para tonificar y estimular, el aceite esencial de limón, pachulí, eucalipto y menta piperita.
Esta terapia constituye una experiencia relajante y a la vez activadora de la circulación debido a la constante transmisión térmica calor-frío entre las piedras y el organismo. Está especialmente indicada además en casos de retención de líquidos, celulitis, contracturas o espasmos musculares, dolor de espalda y cervicales, artrosis, estrés, insomnio y un largo etcétera.
Las piedras, previamente enfriadas con hielo o calentadas en una resistencia, se utilizan de forma estática —ejerciendo presiones terapéuticas en puntos concretos— y también de forma dinámica —realizando maniobras de masaje bien definidas.
Las piedras calientes
Son de origen volcánico y destacan por su rica composición mineral y por la suavidad de su superficie. Consiguen retener el calor sin provocar quemaduras y presentan una gran resistencia por lo que pueden alcanzar una temperatura aproximada de 47/50oC. Estimulan el riego sanguíneo y el metabolismo celular, lo que provoca una agradable sensación sedante. La aplicación prolongada de las piedras, su calor y su peso relajan el tejido muscular y las articulaciones, y propician la desintoxicación y estimulación de la microcirculación gracias al aporte de oxígeno.
Estas piedras son calentadas en agua. Posteriormente se impregnarán en suntuosos aceites aromáticos y se colocarán en los puntos clave del cuerpo. Mientras, el terapeuta desliza las piedras suavemente por el cuerpo, realizando un masaje tradicional para aliviar el estrés y calmar los músculos doloridos.
Las piedras frías
Provienen de ríos. La efectividad de dichas piedras sedimentarias se atribuye también a la naturaleza de sus minerales. Su textura es suave y sedosa y son excelentes para descongestionar áreas específicas y reducir irritaciones en la piel. Cuando se utilizan alternándolas con piedras calientes, el choque al cuerpo del efecto calor-frío, aumenta la microcirculación, aliviando por ejemplo las piernas cansadas.
El masaje de drenaje linfático
Esta técnica actúa directamente sobre el sistema linfático, facilitando el drenaje de líquidos retenidos en los tejidos y consiguiendo liberar rápidamente edemas e inflamaciones.
El sistema linfático tiene la misión de aportar oxígeno y nutrientes a las células, así como de recoger los productos de deshecho y toxinas de dichas células. Además, actúa como sistema de protección y defensa de nuestro organismo.
La linfa, líquido transparente y lechoso que circula por el sistema linfático, está formado en gran parte por glóbulos blancos responsables de defender nuestro organismo de las infecciones que puedan provocar los virus o las bacterias.
Mediante el masaje de drenaje linfático, se potencia este efecto depurador y se mantiene en forma el sistema inmunitario.
Sus efectos son también visibles piel, ya que activa la circulación y mejora la microcirculación, lo que se traduce en una mejora del aporte nutritivo y de oxígeno sobre el área tratada.
La celulitis, que aparece por la presión del agua, la grasa y las toxinas sobre el tejido conjuntivo, puede ser tratada de una forma natural y no invasiva con esta técnica, que trata de eliminar este estancamiento de líquidos.
Se realiza aplicando repetidamente con distintos movimientos manuales muy suaves en el mismo sentido del sistema linfático, paralelo a la circulación venosa e incidiendo de manera sutil en los tejidos trabajados.
Una de las zonas en la que más se practica esta técnica es en las piernas, ya que alivia inmediatamente la sensación de pesadez. Un tratamiento de drenaje linfático combinado con unos hábitos saludables como evitar los tacones, reducir el consumo de sal, beber agua abundantemente y caminar cada día, hacen desaparecer calambres, hormigueos e hinchazón.
Es importante acudir a un centro reconocido y asesorarse sobre la experiencia de los profesionales que lo realizan antes de ponernos en sus manos.
Los masajes tradicionales de Oriente
Las técnicas de masaje como el shiatsu, el masaje tailandés o el masaje tui-na provienen de la más antigua tradición oriental y se han expandido en la actualidad de manera sorprendente.
Todos ellos parten de la existencia de una energía vital que circula por nuestro cuerpo a través de un complejo sistema de canales energéticos, en los que se localizan unos puntos donde confluyen los planos físico y psíquico de cada individuo. Estos centros de energía, los mismos en los que se basa la acupuntura, son trabajados por los terapeutas con el fin de armonizar posibles desequilibrios entre nuestro cuerpo y mente, o simplemente como prevención ante ellos.
Muchos de estos masajes se realizan en un futón o tatami. Dependiendo de los casos se deberá llevar ropa ligera que permita al masajista sentir nuestro cuerpo.
El shiatsu, de origen japonés, actúa a través de diferentes tipos de presión manual y digital, principalmente con el dedo pulgar. Consigue reequilibrar el sistema energético, favoreciendo la capacidad de autocuración del cuerpo y estimulando la sensación de paz y bienestar general.
El masaje tailandés consiste en una serie de presiones que el terapeuta realiza con las manos, pies, codos y rodillas sobre los puntos y canales energéticos. Se acompaña de profundos estiramientos, torsiones y balanceos rítmicos que recuerdan las posturas del yoga. Ayuda a mejorar la flexibilidad y libera de las tensiones físicas gracias al desbloqueo energético, que proporciona un bienestar físico y mental.
El masaje tui-na proviene de China y tiene un gran poder terapéutico. Favorece la recuperación de problemas musculares y articulares mediante la combinación de diferentes técnicas manuales como presiones, fricciones, percusiones o desbloqueos.
Los momentos de pérdida de energía o bajones de ánimo son ideales para experimentar cualquiera de estos masajes, que nos aportarán nuevas sensaciones y nos ayudarán a reestablecer nuestro equilibrio global.