Oliva
Podemos decir sin exagerar que Oliva es uno de los destinos preferidos por los turistas nacionales y extranjeros. Sus espectaculares playas, el marjal, sus parajes de montaña, su gastronomía, sus fiestas, sus encantadores vecinos y la calidad exquisita en todos sus servicios tienen la culpa de ello.
Safor Guia_
07/03/2008
Pasear por la orilla del mar, perderse entre pequeñas e históricas callejuelas, descansar bajo el sol mientras nos relajamos con el sonido del mar y de la música de los chiringuitos, son tan solo algunas pinceladas de los muchísimos atractivos que ofrece la localidad de Oliva.
Paseo urbano
Lejos de la red de apartamentos y hoteles de la playa, el núcleo de Oliva sorprende al viandante con un atractivo laberinto de calles donde descubrir la historia y los secretos de esta población.
Comenzaremos nuestro recorrido por la casa señorial de Gregori Mayans, situada en la calle Major. Datada del siglo xviii, fue residencia habitual de la familia del escritor. En la actualidad guarda el archivo municipal y es subsede del Museu Valencià de la Il·lustració. Su interior recrea a la perfección el ambiente de las casas señoriales de la época.
En la misma calle se encuentra la casa natalicia de Mayans, hoy museo del actor olivense Vicente Parra y el teatro Olímpia, uno de los puntos neurálgicos de la cultura en la ciudad.
Un claro exponente de la arquitectura industrial valenciana es el edificio de la lonja de azúcar, situado en la calle de l’Enginy, del siglo xv. Un enginy era una construcción utilizada para moler la caña de azúcar, cuando el comercio de este dulce era la principal fuente de ingresos de la zona.
De esta misma época son las casas señoriales de la calle Tamarit, sede de la nueva biblioteca, el museo etnológico, o el palacio de los condes de Centelles, edificio gótico-renacentista hoy prácticamente desaparecido. Se conserva una torre esquinera y alguna ventana. Propiedad de esta familia es el cáliz del museo de la iglesia de Santa Maria la Major (xvii-xviii), junto con alguna pieza de orfebrería e imágenes. Muy cerca de esta iglesia encontramos el Aula de Gramática, típico edificio de la arquitectura tradicional del primer tercio del xviii. Recibe este nombre porque en 1789 fue concebido por el rey Carlos III como centro preparatorio a la universidad.
Para contemplar las típicas casas blasonadas de la ciudad debemos acudir a la calle de les Moreres que nos conduce al portal de la Mare de Déu, uno de los cinco accesos medievales de la villa, y a la torre de la muralla cristiana del siglo xvi, la única que se conserva. En la misma calle se encuentra también el Museo Arqueológico, antigua casa señorial de la familia Pascual.
El antiguo arrabal es uno de los barrios más atractivos de la ciudad, sobre todo la calle de la Hoz, con su peculiar trazado y las casas construidas sobre roca, una buena muestra de la forma constructiva de la época. En este barrio se puede visitar la imponente iglesia de Sant Roc, antigua mezquita que destaca por los frescos de sus cúpulas, o la ermita de Sant Vicent de 1725. Según la leyenda en este mismo lugar predicó en su día el santo.
Otro de los puntos clave del casco urbano es el convento de la Mare de Déu del Rebollet (siglos xii-xiii) que conserva la imagen mariana más antigua de la Comunidad Valenciana.
A las afueras de la ciudad se encuentra el castillo de Santa Anna, ubicado en la montaña del mismo nombre. Un edificio-fortaleza utilizado para vigilar la zona, que ofrece una impresionante vista de toda la ciudad.
Paseo natural
La riqueza de las playas de Oliva reside en su fisonomía casi virgen, con un amplio sistema dunar que las rodea, donde conviven una rica flora y fauna autóctonas. Diez kilómetros de fina arena forman las seis playas de Oliva, cada una con su encanto particular. La playa de Terranova es una de las pocas playas vírgenes que quedan en el litoral mediterráneo. La calidad de sus aguas ha sido avalada por la Bandera Azul de los Mares Limpios de Europa. Junto a ella se encuentra un manantial de agua dulce, el Clotal, apto para el baño.
En cambio, la playa más frecuentada es la de Pau-Pi. En ella la actividad es continua: comercios, tiendas, restaurantes y el puerto deportivo. Todas estas infraestructuras, además de crear un ambiente festivo, han contribuido a que obtenga la tan preciada Bandera Azul.
L’Aigua Blanca es, por otra parte, la playa de Oliva más adecuada para los deportes náuticos. Una playa tranquila con la Bandera Azul y la Q de Calidad. Asimismo, la playa de les Deveses también es adecuada para practicar deportes de vela gracias al viento de Garbí.
La protagonista de las noches estivales es la playa de Rabdells, playa virgen donde se instalan los famosos chiringuitos, en los que el buen ambiente y la música confluyen hasta el amanecer.
La última playa de Oliva es la de l’Aigua Morta. Playa residencial con un campo de golf de 18 hoyos y un campo de fútbol. Aquí es donde desemboca el río Bullent, lo que provoca que se mezcle agua dulce y salada, y que se pueda apreciar la belleza de campos de naranjos junto a una playa de fina y dorada arena.
Sin embargo, Oliva ofrece gracias al Parque Natural del marjal Oliva-Pego una adecuada oferta para el turismo rural. Se trata de una extensa zona húmeda de 1.000 hectáreas inundadas temporalmente.
Estas aguas naturales llegan al mar a través de acequias, ríos y aguas subterráneas. La especial configuración del marjal, junto con la calidad de sus aguas y salinidad, favorece el desarrollo de una vegetación y fauna autóctonas de elevado valor ecológico.
De hecho, es uno de los hábitats elegido por las aves migratorias y demás especies autóctonas como las cigüeñas, patos o fochas. Además, presenta una rica variedad de peces como anguilas, lubinas o tencas. La Unión Europea ha declarado el marjal como Zona de Especial Protección para las Aves.
Los ullals, nacimientos permanentes de agua dulce, son otro de los tesoros del marjal gracias a su rica fauna. Entre su vegetación destacan especies como los nenúfares, juncos, lirios o calas. Desde el marjal podemos acercarnos a la Font Salada, un nacimiento de aguas termales aptas para el baño con propiedades medicinales, especialmente para enfermedades dermatológicas.
Fiestas
Oliva disfruta de las fiestas propias de la zona como las Fallas o la Semana Santa, pero si por algo destaca su calendario festivo es por la espectacularidad de la fiesta de Moros y Cristianos. Oliva es una de las poblaciones de la provincia cuya tradición de rememorar la conquista cristiana tiene más arraigo. Una gran parte de la población participa en estos días festivos en los que uno de los actos más importantes es el Desembarcament. Al alba, el ejército musulmán desembarca en la playa de la Mitja Galta. Entre un castillo de fuegos artificiales y el sonido de la arcabucería, el capitán moro arenga a sus tropas contra los cristianos para conquistar la ciudad.
Las fiestas patronales en honor a la Mare de Déu del Rebollet tienen lugar en el mes de septiembre. De estas destaca una multitudinaria romería hasta el castillo del Rebollet.
Oliva revive su pasado medieval con dos porrats, el de Sant Antoni con sus populares calderes, en el mes de enero, y el de Sant Blai, en febrero.