Xeraco
La Torre de Guaita en el marjal es un baluarte defensivo para un paraje que merece toda la protección. Fascinantes paisajes los de Xeraco, con increíbles amaneceres y arrebatadoras puestas de sol. Todo como colofón a un bello municipio, donde disfrutar de sus amables gentes y sus divertidas actividades de ocio.
Safor Guia_
07/03/2008
El encanto principal de Xeraco reside en la tranquilidad de sus playas y la riqueza de sus ecosistemas. Esta población saforense, ubicada en un hermoso entorno con el mar de fondo, ha sido testigo de una progresiva evolución a lo largo de los años. Retrocediendo hasta sus orígenes, Xeraco era una alquería árabe dependiente del castillo de Bairén. Después de la conquista cristiana, Jaume I cedió estas tierras a Arnau Bosquet hasta que en el xv pasaron a ser propiedad de Francesc de Borja.
La naranja centra actualmente su economía, pero también el turismo es fundamental, gracias al gran número de visitantes que eligen el municipio atraídos por la tranquilidad de sus playas de arena fina y aguas limpias. Un cordón de dunas atraviesa los casi cuatro kilómetros de costa de Xeraco y le aporta una belleza singular.
Paseo urbano
El casco antiguo de Xeraco recorre las calles Carme y Gandia, la plaza de l’Església y la calle Sant Roc, desde donde podemos acceder a la iglesia de l’Encarnació, del siglo xviii y de estilo neoclásico. Este templo posee dos campanarios, el más pequeño de los cuales se cree que fue el minarete de la antigua mezquita.
En la calle Pintor Sorolla hallamos la Cisterna, reconstruida en 1885, que alberga un museo y una sala de exposiciones. Antaño, cuando no había agua potable, se extraía de aquí el agua proveniente de la Font de l’Ull.
Enclavada en la calle que lleva su mismo nombre está la ermita del Crist de l’Agonia, del siglo xix, dedicada al patrón de la localidad.
Para aproximarnos a la historia de este municipio podemos completar nuestro recorrido con la visita de otros parajes cercanos. Los primeros vestigios de vida humana los encontramos en las excavaciones realizadas en la cueva del Vell, donde han aparecido restos del Paleolítico Inferior. Asimismo, también es de suponer la existencia de un poblado durante la Edad de Bronce en la montaña de la Barcella, del que únicamente quedan escasos restos como algunos fragmentos de cerámica. Del mismo modo, y aunque no se han hallado muestras, se puede señalar la existencia de algún poblado en épocas romana y visigótica. La conquista árabe fue uno de los momentos históricos que vivió Xeraco con la conversión de los habitantes y la construcción de una mezquita. Xeraco se convirtió en una alquería árabe dependiente del castillo de Bairén. Ya en el siglo xvi se alza una torre vigía, la conocida como Torre Guaita, cuyo fin era la vigilancia marítima. Se encuentra ubicada en la desembocadura del río Vaca, a tan solo dos kilómetros de la población, y actúa como franja de separación entra las localidades de Xeraco y Gandia. Fue reconstruida en 1980.
Paseo natural
Los amantes de la naturaleza disponen de un extenso escenario natural que rodea la población, formado por las montañas y el río, las zonas húmedas y pantanosas del marjal y las abundantes lagunas. Entre ellas destaca la del Canyar, donde habita una rica flora y fauna que se nutre de sus aguas. Desde aquí podemos divisar las aves acuáticas migratorias. Este envidiable escenario es perfecto para la práctica de senderismo u otras actividades como la escalada. Desde el Ayuntamiento se han planificado algunas rutas que dan a conocer toda esta riqueza ecológica. Descubriremos rincones como la Font de l’Ull, del Xopet, dels Plans, el Racó Ferragud, Barcella o el Puntal de les Foies. Desde lo alto del Mondúver disfrutaremos de una vasta panorámica del municipio digna de fotografiar. Junto a la Torre Guaita, desembocan las aguas del Vaca y forman la llamada Goleta, un paraje de abundante vegetación autóctona y plantas aromáticas como el romero, el tomillo o la pebrella.
Fiestas
El mejor momento para disfrutar de este entorno natural y esta magnífica localidad es en sus fiestas. Comienzan en enero con la bendición de animales y la quema de una hoguera gigante, por Sant Antoni. La siguiente cita son las Fallas, con dos monumentos. En verano, la playa es la máxima protagonista. Los fines de semana existe una amplia agenda cultural con conciertos, teatro y muestras de dulces, entre otros eventos. La celebración de la Nit de Sant Joan es una de las más importantes de la comarca. Pero las fiestas más destacadas son en honor al Crist de l’Agonia y a la Mare de Déu de l’Encarnació en la primera quincena de agosto.