La espera valió la pena
El pabellón celebró la permanencia por todo lo alto. La verdad es que el recinto deportivo estaba falto de celebraciones, puesto que el destino había querido que los grandes momentos de los últimos años se celebraran a domicilio. Con el triunfo en el bolsillo, saltaron todos de alegría. Rubio fue quitando uno a uno los jugadores clave del partido para que la afición les rindiera tributo y dio entrada a Rubén Burgos que gozó de unos minutos.
Joan Estornell_
10/05/2008

Con el final del partido se desató la euforia en una fiesta en la que no faltó el cava y la correspondiente ducha de jugadores y técnicos. Unas celebraciones que arrancaron en la misma pista y que terminaron en el interior del vestuario con un Víctor Rubio pasado por agua.
Todo el mundo estaba contento por haber alcanzado el objetivo de la temporada que no era otro que el de la permanencia.
Esta vez no hubo ni habrán grandes celebraciones, puesto que según Manolo Valls, Director Deportivo del club, “no queremos celebrar permanencias”. No obstante, la próxima semana, antes del último partido de liga, el equipo tendrá una comida que servirá al mismo tiempo de despedida.
El club tenía aguardada una sorpresa para los jugadores. Con el triunfo final, la charanga que en su día se encargaba de amenizar los partidos, eran otros tiempos, hizo acto de presencia en la pista al ritmo de ¡campeones, campeones!