Vitaminas liposolubles
Las vitaminas liposolubles son las que disuelven las grasas. El organismo las almacena con facilidad y su carencia está relacionada con malos hábitos alimenticios, aunque en exceso pueden ser tóxicas. Son las vitaminas A, D, E y K.
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17/06/2008
La vitamina A sirve para mejorar la vista y el buen funcionamiento de los tejidos. Su función es antioxidante. Así, su carencia provoca conjuntivitis, piel seca y rugosa, y visión imperfecta. Se puede encontrar en el hígado de pescado, yema de huevo, mantequilla, nata, margarina, zanahorias, tomates, calabazas, acelgas, espinacas, albaricoques, melones, melocotones, limones, almendras, pistachos y cacahuetes.
La vitamina D, por su parte, absorbe el calcio y el fósforo e influye en la función de la glándula paratiroidea. La falta de vitamina D provoca raquitismo, alteraciones musculares, reblandecimiento óseo, caries, diarrea e insomnio. Se encuentra en la yema de huevo, hígado, salmón, sardina, atún, leche, queso, mantequilla y pipas de girasol.
La vitamina E interviene en los glóbulos rojos y tejidos, refuerza el sistema inmunitario, estabiliza las hormonas femeninas y es antioxidante. Consumir poca vitamina E puede provocar anemia, distrofia muscular, alteración vascular degenerativa, cataratas o disminución de reflejos. Está presente en la verdura de hoja verde, margarina y aceites vegetales, yema de huevo, germen de trigo, avellanas y almendras.
Por último, la vitamina K ayuda en el proceso de coagulación de la sangre y el mantenimiento de los huesos. Se halla en la alfalfa, espinacas, coles, tomates, guisantes, pipas de girasol, germen de trigo, hígado de buey y pescado, cordero, ternera y pollo.