El pabellón celebró la permanencia por todo lo alto. La verdad es que el recinto deportivo estaba falto de celebraciones, puesto que el destino había querido que los grandes momentos de los últimos años se celebraran a domicilio. Con el triunfo en el bolsillo, saltaron todos de alegría. Rubio fue quitando uno a uno los jugadores clave del partido para que la afición les rindiera tributo y dio entrada a Rubén Burgos que gozó de unos minutos.
10/05/2008
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