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viernes, 03 de septiembre de 2010

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Josep Piera, escritor: «Me veo dejando de vivir, pero no dejando de escribir»

Toda una vida dedicada a la literatura. Con esa frase describe Josep Piera el motivo del homenaje que le han preparado en la Comunidad Valenciana, Cataluña y la Baleares para conmemorar sus cuarenta años de carrera literaria. Un mes de actividades, que han sido una sopresa para un Piera que como el mismo dice simplemente está "dejándose querer". Sin duda alguna un merecido homenaje para uno de los grandes de la literatura valenciana, de cuya vida y obra ofrecemos unas pinceladas en las siguientes líneas.

Juanjo Benítez_03/11/2008

Cuarenta años como escritor. Se dice pronto.
—Es toda una vida dedicada a lo que me ha gustado hacer desde adolescente. Se cumple el aniversario de una vida dedicada a la escritura.

¿Qué momentos de su trayectoria recuerda con más cariño?
—Hay muchísimos. Hay momentos de alegría, de depresión, de felicidad y de dolor. Siempre digo que la realización de cada libro es un acontecimiento. Si tuviera que elegir un momento extraordinario cuando me dieron el premio Josep Pla, que fue como tocar el cielo en aquel momento.

¿Es el premio más importante que ha recibido o cree que lo son más otros?
—La importancia siempre es relativa. Este fue una gratísima sorpresa y tuvo una gran repercusión mediática, además era un libro que significaba mucho para mí. Pero todos los premios, como todos los libros, son importantes.

¿Cómo escribió su primer poema? porque fue una anécdota divertida.
—El primero en castellano, lo escribí de mi casa al colegio. Y el primero en valenciano, fue yendo en el tren. Cuando vi las montañas nevadas, me vino a la cabeza la palabra plou, que a menudo oía que plovia, que si plou, que si llueve… y a partir de ahí fue cuando comenzé a usar mi lengua de vida, como lengua literaria.

Sus inicios literarios fueron en castellano, con aquello de los novísimos.
—Podríamos decir que yo soy un novísimo muy periférico, pero anímicamente sí que tenía esta voluntad de ser moderno, distinto, vanguardista, tratando de poner la poesía y la literatura, no al servicio de nada ajeno a la propia literatura, sino con una auténtica voluntad de que fuera arte.
¿Cómo ha ido evolucionando su literatura desde sus inicios hasta ahora?
—Al mismo ritmo que ha ido evolucionando la vida. La literatura es un reflejo íntimo de uno mismo, y se transforma, al mismo ritmo que uno se transforma. Cuando eres mayor, y tienes cierta perpectiva, te das cuenta que han sido muchos yo, a lo largo de los años. La literatura es como un testimonio permanente de la propia vida.

Hablando de eso, usted es un referente de la narrativa del yo. ¿Queda algo por mostrar del yo de Josep Piera?
—En la literatura no se enseña nunca todo. Se muestra lo que pide la literatura en cada momento. La escritura es una mezcla de inconsciente, de emociones y de ficciones, que no siempre se controla. Además, no todo lo que uno es motiva textos literarios. Yo no soy consciente de ni lo que haré, como no era consciente hace unos años de lo que haría. Yo voy haciendo.

Una literatura diferente, promotor de los clásicos, defensor de la tierra, y con fama de personalidad controvertida. Todo eso, ¿ha influido positiva o negativamente?
—En la vida, todo lo encuentro positivo. Simplemente, he tratado de dejarme llevar por lo que he creído, siendo fiel a mí mismo. Hay momentos fundamentales como cuando decido escribir en valenciano, una lengua para la que no me habían preparado. Y eso fue un acto de amor absoluto a las palabras, a la propia intimidad y al propio paisaje. Nos volcamos apasionadamente con la voluntad, de construir una lengua, una cultura, una tradición, que nosotros habíamos heredado minusvalorada, por no decir inexistente. Ha sido la gran aventura de mi vida y la de muchos otros como yo.

¿El homenaje ha sido una sorpresa o ya se olía algo?
—Sabía que algo se cocía, porque me lo habían advertido, pero no sabía nada más. No es que haya sido una sorpresa, es que todavía lo es y me esperan muchas sorpresas más. Estoy sencillamente, dejándome querer. Estoy recibiendo todo con mucha ilusión, y espero acabar el mes de noviembre bien, porque tantas emociones y un calendario tan lleno, espero que mi salud,que es un floja, lo soporte y resulte una adrenalina positiva.

¿Se siente profeta en su tierra?
—Eso deben decirlo los demás, yo no lo sé. Creo que este país no reconoce nada de nadie. Por eso, me lo tomo como un regalo de amistad. A mí, en la vida, siempre me ha gustado compartir, por eso soy escritor, pero tú das a la espera de recibir. En el mundo de la literatura valenciana, los escritores en general dan mucho y reciben muy poco, y el peligro es la frustración, y eso es lo que no quiero ni para mí, ni para nadie.

Un acto significativo será el paseo literario en La Drova. Sus raíces de la Safor, ¿qué peso han tenido en su literatura?
—Somos de un paisaje, como somos hijos de un padre y de una madre, y de unas circunstancias históricas. Yo soy Josep Piera Rubio, nacido en Beniopa, un pueblo inexistente, y simplemente, lo que hago es, de lo que yo sé y lo que yo siento, convertirlo en arte y darlo a los demás. A veces me preguntan si me siento orgulloso de ser de Beniopa. Yo soy de Beniopa, nací allí. Lo que aprendí un día es a aceptarme como soy.

¿Cómo ve la literatura valenciana actual?
—El momento actual lo veo esplendoroso, y especialmente en Gandia y La Safor. Hay muchísima gente, de alta calidad, y es un hecho consolidado. La batalla desde el punto de vista literario la hemos ganado. Nacimos en una sociedad mezquina y mediocre que era el franquismo, y ahora mismo, hay un momento de esplendor. Este homenaje no es para mí solo, sino para todos los que estamos dando la vida, para crear una literatura que nos exprese a los valencianos, que nos haga estar en el mundo.

¿Qué consejo le daría a alguien que quiera dedicarse a la literatura?
—Enamorarse de las palabras, ser lo que sienta, vivirlo apasionadamente y dedicarle mucho tiempo. Toda obra de arte y la literatura más, es un proyecto de vida, que no se acaba nunca.

¿Se ve dejando de escribir aunque fuera en un futuro lejano?
—Yo no. Me veo dejando de vivir, pero no dejando de escribir. Cuando crea que no tenga nada que decir callaré, pero espero que eso tarde.

¿Verá la luz pronto alguna nueva obra?
—Sí, estoy ahora con la biografía de Francesc de Borja y eso ya lo tengo muy hilvanado, y estará antes del centenario.


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