Censores con talante
Opinión
Óscar Gamazo_
14/12/2009
Al día siguiente de que todos los todos los grupos políticos del Congreso de los Diputados, excepto los censores socialistas, acusaran al presidente Rodríguez Zapatero de que su Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible era y es pura propaganda, nos enteramos que los del talante, como en la dictadura castrista, van a desconectar páginas web y a impedir que los ciudadanos, que pagamos un pastón a las compañías de telefonía, podamos hacer uso de internet.
Los ciudadanos desconfiamos cada día más del Presidente Zapatero y, en el Congreso, nadie se cree las últimas ocurrencias de su Gobierno. Para Mariano Rajoy “todo lo que ofrece Zapatero no es más que un rótulo luminoso en un solar vacío. Una tramoya teatral”. Para CiU, la Ley de Economía Sostenible es “un simple spot publicitario. Mucho envoltorio y poca proteína”. El PNV califica el nuevo proyecto de “globo publicitario” mientras que sus socios del tripartito catalán (ERC) la definen como “el nuevo señuelo del Gobierno como un auténtico cuento”. Para los nacionalistas gallegos, “las decisiones del día a día del Gobierno no son congruentes” y para los canarios se trata de “una ley de buen rollo, aunque las cifras ni las cuantifica”.
La ministra de la SGAE sigue defendiendo única y exclusivamente el corralito bien montado por sus colegas. Visto lo visto lo mejor que debería hacer el gobierno de ZP es eliminar definitivamente internet, los televisiones y la imprenta, así nadie se enteraría de sus constantes meteduras de pata y de su incapacidad para sacarnos de esta angustiosa crisis donde cada minuto que pasa, casi cinco personas van al paro. Más de 60.000 personas perdieron su empleo el pasado mes de noviembre.
Con la disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible, José Luis y su equipo vulneran claramente derechos fundamentales de los ciudadanos como la intimidad de los internautas, la libertad de expresión, la libertad de información, la igualdad de acceso a la educación y al conocimiento, la presunción de inocencia y la tutela judicial efectiva, entre otros. Casi nada.
Si el ministro del Interior se dedica a espiarnos, sin ningún tipo de escrúpulos ni de cobertura jurídica, con el famoso SITEL, ahora la Ministra de Cultura pretende crear una policía cultural que cerrará páginas web como antaño los inquisidores quemaban libros para evitar la circulación del pensamiento. ¡Viva la República bananera de ZP!
Mientras, en Gandia, el gobierno municipal sigue sin aclarar por qué se desplomó el techo de la piscina del Grau dos meses después de su inauguración y por qué ningún miembro del mismo apoyó la última manifestación en favor del tren Gandia-Dénia. ¿Será que no quieren incordiar a su amigo Pepiño?