lunes, 12 de mayo de 2008
Ante la desfachatez y falta de razonamientos y argumentos que esgrime el presidente del Club Náutico de Gandia, Sr. Rafael del Castillo al pedirle que “¡ se calle ya!” al líder de Els Verds, Joan Francesc Peris, por apoyar la postura de nuestra asociación para recuperar los amarres públicos del Puerto de Gandia, queremos contestar en lo que nos toca. Como siempre el que más tiene que callar, es el que quiere hacer callar a los demás. La iniciativa privada que el Señor Rafael del Castillo representa no creo que esté legitimada para dar lecciones de ningún tipo a nadie. Es el Señor R. del Castillo quien debiera reflexionar antes de decir nada, en lugar de utilizar el vocablo de los “sin argumento” contra quien con razonable buen criterio, sentido común y objetividad esta apoyando nuestra reivindicación, que beneficiaria a los más y no perjudicaría a nadie (salvo a los avaros y ególatras). En cambio con la “iniciativa” del Señor R. del Castillo somos los mas los perjudicados y muy pocos los beneficiados. Este Señor, junto a otros, viene defendiendo las bondades que su “iniciativa privada” esta suponiendo en la promoción de Gandia, cuando en realidad está beneficiándose graciosamente de un espacio público en donde existían 104 amarres públicos para embarcaciones de pequeña eslora y en su lugar han colocado 32 amarres privados para maxiyates de hasta 30 metros. Todo ello cuando se sabe que la promoción de cualquier ciudad con cultura y tradición marinera, como la nuestra, motiva una alta demanda de amarres para embarcaciones de pequeña eslora (hasta 8 metros). Sus 32 amarres para maxiyates no tienen demanda, porque las condiciones de tener que compartir las aguas del puerto con la flota pesquera y comercial no son las idóneas para este tipo de turismo de elite, que a ellos tanto les gustaría. Una vez más, la avaricia de unos pocos rompe el saco y perjudica a todos. A este Señor alguien le está dando “alas” para descalificar “impunemente” a todo aquel que cuestiona los proyectos antisociales de nuestros “genuflexos” gobernantes y ya va siendo hora de que alguien les baje los humos de grandeza y soberbia que demuestran. El arte de la política y del buen político no consiste solo en hacer aquello que es posible, si no hacer posible aquello que es necesario para la sociedad. Hacer cosas solo para los ricos y los más pudientes no garantiza el objetivo de conseguir una Gandia abierta a la mar y más marinera. En definitiva, esta iniciativa privada o no, ni es ética, ni obedece a un criterio progresista. El puerto es un bien público de uso público y debe tener amarres públicos al servicio de la sociedad. Antoni Hernández Núñez Secretario de Gandia Náutica