
No les vamos a contar lo bonitos que son los monumentos de la rifereña localidad de Chefchaouen ni aquellos rincones que no deben dejar de visitar porque ese no era el objetivo del Campo de Trabajo organizado por CERAI y patrocinado por el Ayuntamiento de Gandia.
Participar en un campo de trabajo supone convivir 20 días con los lugareños de la zona en igualdad de condiciones, conocer de primera mano cuáles son sus necesidades, creencias y costumbres y además, ayudar de alguna forma, con el desarrollo de la zona.
La ONG Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional nació en Valencia en 1964. Sus objetivos son, entre otros, abordar las realidades del mundo rural; sus relaciones con el comercio internacional agroalimentario; los problemas del desarrollo; el medio ambiente; la agroecología; el éxodo rural, etc. Además de sus múltiples proyectos, CERAI desarrolla campos de trabajo y visitas solidarias para que los jóvenes se formen en valores solidarios y conozcan el territorio, gentes y cultura del lugar. Metas que el campo de Chaouen cumplió con creces.
Chaouen, la ciudad añilMarruecos es un país de contrastes. Al cruzar la frontera, nos sorprende, a nuestra derecha, un litoral repleto de nuevas y lujosas urbanizaciones que contrastan con el secano paisaje de nuestra izquierda donde camellos, asnos y vacas campan a sus anchas. Disparidad que refleja también la diferencia de vivir en el campo o en alguna de las modernas ciudades del país.
Chefchaouen, nuestro lugar de destino, es una ciudad turística y tranquila. El Dar Talib, el que será nuestro hogar durante 20 días, se encuentra sumergido en lo alto del barrio de Sueca, tienda, en pleno centro de la Medina.
Durante el invierno es una residencia para estudiantes procedentes del mundo rural que cursan sus estudios de secundaria en la localidad. La fachada del edificio es azul añil como la del resto de viviendas de la ciudad. Sobre el porqué de esta curiosidad que ofrece a la ciudad un encanto especial, los lugareños tienen diferentes teorías: para algunos imita el color del mar y el cielo, para otros es un magnífico repelente de insectos o indica, dependiendo de la altura a la que llegue la pintura, si la calle tiene o no salida. En realidad, según cuentan, se trata de una tradición procedente de los primeros pobladores judíos.

La vida en Chaouen, como coloquialmente se conoce a la ciudad, es tranquila y apacible. Con un incipiente turismo y centenares de tiendas donde adquirir regalos, objetos decorativos y ropa a muy buen precio, los habitantes de Chaouen son sobre todo artesanos. Sorprenden entre sus callejuelas las pequeñas ebanisterías, los hornos, los curtidores, los telares o los barberos, profesiones en muchas ocasiones desaparecidas ya en nuestro país. Uno de los oficios que más interés despierta en los turistas es el de farmacéutico bereber. Abdul, el propietario del más famoso establecimiento de la ciudad en la plaza de Uta Hamam, ha sabido unir el conocimiento adquirido generación tras generación por su familia con las necesidades del nuevo turismo. Su farmacia presenta todo tipo de remedios naturales estéticos y curativos que los jóvenes del campo pudieron comprobar de primera mano en un interesante taller. En esta peculiar farmacia se vende también el jabón natural que se utiliza en el hamman, baños comunes donde se realizan eficaces tratamientos exfoliantes.

La ciudad, y muy en especial la concurrida plaza de Uta Hamam, está repleta de pequeñas y coquetas terrazas donde degustar múltiples batidos como el de aguacate y los mentolados tés. Como ocurriera décadas atrás en España, no son muy frecuentados por mujeres. Durante el día, ellas se reúnen en los lavaderos municipales ubicados en el río y construidos por la Junta de Andalucía. Por las tardes, visten elegantemente para dar vida a la ciudad con sus largos paseos.

El río de la localidad, Ras el-Maa, fue el lugar de trabajo de los jóvenes que participaron en esta experiencia. Durante varios días, limpiaron sus puras aguas de los residuos allí acumulados por no contar con un servicio de recogida óptimo, aunque el resto de la ciudad se mantiene limpio. El último día, los jóvenes organizaron la Fiesta del río limpio con pasacalle, juegos infantiles y teatro. Pero en realidad, este campo de trabajo ha servido, sobre todo, para que conozcan la situación real de un país tan cercano y distante al nuestro. Durante su estancia en Chaouen los jóvenes han tomado clases de árabe, han participado en talleres de cuero o henna y han recibido interesantes charlas sobre historia, la situación de la educación o de la mujer en el país. Muchos fueron los amigos xaunís que ofrecieron su sabiduría a estos jóvenes, su amistad y su visión del mundo. Además, durante el viaje, los jóvenes realizaron diversas excursiones al mundo rural y preciosos parajes naturales de la zona que desgranaremos en nuestro próximo ejemplar.