Formentera. Guiños naturales en turquesa y blanco
Surcar las aguas de un azul mediterráneo, atracar en un tranquilo puerto deportivo, nadar en las cristalinas aguas de una cala, soñar con vivir como Bob Dylan en la época hippy... ¿Todo esto es posible? Tan solo debes encontrar un fin de semana libre y acercarte a Formentera, una isla con un encanto natural que ha conseguido sobrevivir prácticamente intacta al paso del ser humano. Naturaleza en estado puro que se compagina con las ventajas de una zona turística, mercadillos, restaurantes, deportes náuticos, todo bajo el brillo del azul turquesa y el resplandor de las blancas callejuelas.
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05/06/2009
Formentera, la pequeña de las Pitiusas, reserva al visitante la imagen de una pequeña isla virgen. Sus playas paradisíacas de aguas cristalinas, en tonalidades que oscilan del azul al turquesa, han conseguido permanecer invariables a lo largo de los años, sin caer en las garras de grandes proyectos urbanísticos. Formentera es un lugar para el descanso, donde sus pequeñas callejuelas inspiran todavía a los más nostálgicos los ideales del movimiento hippy, durante tanto tiempo allí instaurado. Una pequeña visita de fin de semana a Formentera es una magnífica forma de romper con la rutina.
Para los más deportistas
Las embarcaciones que cada día arriban a Formentera descansan tranquilas en el puerto de La Savina, dotado de restaurantes, estación de servicio y puerto deportivo. Desde aquí una línea de autobuses, taxis y vehículos de alquiler proporcionan lo necesario para introducirse en el corazón de la isla. Sin embargo, sus pequeñas dimensiones permiten recorrerla en bicicleta, por lo que puedes alquilarlas en el mismo puerto.
Montado en la bicicleta encontrarás diferentes caminos rurales perfectamente señalizados. El Camí Romà es una de las rutas más bellas porque conserva en alguno de sus tramos el empedrado de una calzada romana. Por este camino llegarás a Es Mirador, que a 192 metros sobre el nivel del mar, ofrece una panorámica entrañable de toda la isla. También son interesantes el camino La Mola, con la parroquia Nuestra Señora del Pilar y el faro. Cerca de El Pilar de la Mola encontramos un molino de viento de trigo, mito del movimiento hippy porque fue utilizado como vivienda por Bob Dylan o Pau Riba.
Sueños de color azul
Sin lugar a dudas, uno de los mayores atractivos de la isla son sus paradisíacos parajes. Ses Salines, antiguas instalaciones de extracción de sal cerca del puerto, es uno de los más atractivos. El Estany Pudent, un lago en vías de recuperación para la nidificación de flamencos, es uno de los lugares más tranquilos de la isla. A este se une el Estany des Peix, lago abierto al mar, un refugio de embarcaciones y el lugar perfecto para los deportes náuticos.
Por otra parte, Formentera brilla por el azul de sus playas. La de Migjorn con sus dunas, la de Llevant con sus traicioneras corrientes, la de Ses Illetes con su espectacular fondo marino repleto de Posidonia o la turística Es Pujols..., son, en definitiva, varias alternativas para vivir el mar.
Entre poblados
Formentera se compone de pequeños núcleos de diferentes y marcados ambientes. Sant Ferran es el epicentro del movimiento hippy, en especial su Fonda Pepe hoy un restaurante y bar de copas. Sant Francesc Xavier, la «capital», ofrece al turista la cara más cultural de la isla, la iglesia del siglo xviii, el ayuntamiento o el Museo Etnológico son visitas obligadas. Por otra parte, es interesante conocer Es Caló, pequeño refugio de pescadores, donde encontrarás las embarcaciones tradicionales de la isla, llaüts.
Sus calles, llenas de vida, funden el azul del mar con el blanco de las viviendas. Podrás llevarte un recuerdo si visitas el mercado artesanal los miércoles y domingos.
¿Cómo llegar?
En barco desde Dénia a Eivissa y de Eivissa a Formentera. En avión desde Manises con el mismo recorrido.