La Vall de Laguart: El despertar de los sentidos
Fontilles, Campell, Fleix y Benimaurell son los cuatro núcleos urbanos que conforman la Vall de Laguart. Si planeabas una escapada de fin de semana, este es el lugar perfecto para desconectar del estrés de la rutina diaria y sumergirse en la tranquilidad de un entorno que se presta a largos y apacibles paseos. Considerada como la catedral del senderismo, la Vall de Laguart nos seduce con rincones de una belleza que emana de la propia naturaleza. Te proponemos descubrirlos a lo largo de este reportaje. Comienza la ruta por el despertar de los sentidos.
Safor Guia_
07/10/2009
En esta excursión, lo imprescindible para nuestro equipaje será un calzado bien cómodo, ropa deportiva y una mochila. Y, sobre todo, ganas de andar y descubrir bellos parajes. Porque si algo distingue a este valle ubicado en el interior, al oeste de la Marina Alta, son sus espacios naturales, un reclamo para numerosos aficionados al senderismo y a los deportes de aventura.
Iniciamos nuestro recorrido en la sierra del Penyó, más conocida como Cavall Verd, que entrelaza los cuatro municipios que integran el valle, todos ellos con una fisonomía tan característica y peculiar que nos cautiva desde el primer momento.
Calles estrechas, balcones floridos y pequeñas viviendas que se arremolinan alrededor de la iglesia... Nuestro paseo por los pueblos que se encuentran en este valle nos permite comprobar de cerca el amable carácter de sus gentes así como conocer las costumbres de antaño, pues todavía se conservan los antiguos lavaderos públicos a los que acudían las mujeres a lavar la ropa y que constituyen un atractivo más para el visitante.
El macizo del Cavall Verd figura entre los puntos más altos de la comarca y es una atalaya desde la que se disfruta de una de las mejores vistas de la Marina Alta.
El barranco de l'Infern
Pero si tenemos que destacar un lugar emblemático de este valle es, sin duda, el barranco de l'Infern, un vertiginoso barranco que se descarna hasta el río Girona, a una profundidad que nuestros ojos no alcanzan medir. Su nombre, 'infierno', se debe a la dificultad de acceso pues este tramo discurre entre pozos profundos, cantos rodados y toboganes naturales. A la salida del cañón, la erosión del río ha esculpido una amplia bóveda natural de enormes dimensiones. La complejidad y peligrosidad de este recorrido hace necesario el uso de material de escalada y algunos conocimientos de espeleología.
Juvees d'Enmig y de Dalt
Si emprendemos la caminata desde Fleix, la Font Grossa y el antiguo lavadero marcan el inicio de una senda que serpentea entre barrancos hasta llegar al cauce del río. Siguiendo las indicaciones, ascenderemos en dirección a las Juvees d'Enmig y de Dalt. Se trata de partidas destinadas al cultivo de almendros, olivos y algarrobos que quedan un poco alejadas de los pueblos. A nuestro paso también podremos contemplar el antiguo pozo que servía de abrevadero a los animales de carga.
El entorno de este valle es rico en especies vegetales lo que contribuye a convertirlo en un paraje de un admirable patrimonio natural. La flora y la fauna que descubriremos a nuestro paso por las sendas y caminos que atraviesan el término llenan el valle de encanto.
Otra de las peculiaridades de la Vall de Laguart es su elevado número de fuentes. La dels Obis, la del Penyó o la del Gel son algunas de ellas. Un total de veinte fuentes se reparten por nuestro trayecto junto azonas recreativas que ofrecen al visitante el lugar perfecto para el descanso.
¿Cómo llegar?
Tomamos la AP-7 en dirección a Dénia hasta tomar la salida de Ondara. Posteriormente, cogemos el desvió de Orba que nos llevará hasta los municipios del valle.