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viernes, 03 de septiembre de 2010

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Made in Hong Kong

Los amantes de las emociones fuertes no deberían dejar pasar la oportunidad de conocer la región de Hong Kong. Un auténtico hervidero de personas, negocios, espectáculos, rascacielos, modernidad y, en contraste, grandes extensiones de naturaleza agreste y tradiciones ancestrales. Sin lugar a dudas, un rincón del mundo diferente a todo lo que haya conocido anteriormente, marcado por su particular economía capitalista, superviviente en el seno del régimen comunista chino.

Juanjo Benítez_05/02/2009


Made in Hong Kong es, probablemente, una de las frases más reproducidas en la historia de la humanidad. Solo hace falta buscar en productos, y seguro que en la etiqueta de alguno de ellos la encontramos.

Este hecho habla del potencial económico que tienen China y, concretamente Hong Kong, y de su peso específico en la economía mundial, pero tiene como contrapartida, claro está, la condición de ser una de las regiones más contaminadas del planeta.

Hong Kong es una región administrativa especial dentro de la República Popular de China. Heredera de su reciente pasado colonial británico, conserva un sistema económico capitalista, además de un alto grado de independencia respecto a China, solo limitado en sus relaciones exteriores y defensa.



Esta coyuntura ha propiciado un espectacular crecimiento económico, siendo uno de los centros financieros, comerciales y de servicios más importantes de Asia, además de ser uno de los principales destinos turísticos a nivel mundial. Y es que encantos no le faltan a esta región para dedicarle aunque sea una visita por una vez en la vida.

Aunque uno de sus distritos —el de Kowloon— alcanzó ya en 1991 el dudoso mérito de ser el núcleo urbano con mayor densidad poblacional (40.426 h/km2), Hong Kong no es en absoluto mayoritariamente urbano, ya que el 70% de su territorio corresponde a zonas naturales. Paisajes montañosos y marinos, con sus hermosas islas, son ofrecidos al visitante en un precioso contraste con los rascacielos observables desde kilómetros a la redonda.

Y es que si por algo se caracteriza Hong Kong es por sus marcados contrastes. Modernidad y tradición se aúnan con un resultado que a muchos les parecerá hermoso y a muchos otros estridente, pero que no deja a nadie indiferente.

Hong Kong está dividido en tres zonas perfectamente delimitadas. El distrito de Kowloon, al que nos referíamos anteriormente, la propia isla de Hong Kong y los Nuevos Territorios. En estas tres zonas encontramos atractivos turísticos que vale la pena descubrir.

Uno de ellos es The Peak. Es, sin lugar a dudas, una cita ineludible acudir a este mirador desde donde se contempla el skyline de la ciudad con sus imponentes rascacielos, iluminados con innumerables luces de colores. Muy cerca de allí, encontramos la Avenida de las Estrellas, que al más puro estilo hollywoodiense homenajea a los actores, actrices y directores de la pujante industria cinematográfica de Hong Kong. Aquí encontraremos además la estatua a tamaño natural de todo un ídolo local y también mundial, Bruce Lee. Desde la Avenida de las Estrellas se puede contemplar la Sinfonía de Luces, de Victoria Harbour, un espectáculo luminoso-musical que le dejará con la boca abierta.

Dejando el Victoria Harbour, y desplazándonos a la isla de Lantau, encontraremos un buda de bronce de más de 34 metros, uno de los más grandes del mundo, al cual se puede ascender completando sus 268 escalones.

Otros monumentos religiosos que no se deben dejar de visitar son el precioso templo de Sik Sik, ubicado en Kowloon, o el Templo de Man Mo, dedicado a los dioses de la literatura y la guerra. Cerca de este último templo, está la Hollywood Road y la Upper Lascar Row, dos calles plagadas de tiendas donde comprar recuerdos y regalos.

Pero si lo que desean es ir de compras a precios económicos, no hay que perderse los mercados callejeros como el de señoras, el mercado nocturno de Temple Street, el Mercado de Jade, el Mercado de las flores o el Mercado de Stanley. Este último ubicado en el pueblo homónimo. Después de las compras, nada mejor que reponer fuerzas en algunos de los restaurantes de la ciudad. En Sai Kung, junto al muelle, concretamente en Hoi Pong Square, encontramos hasta una docena de restaurantes donde sirven pescado y marisco de gran calidad y que cuentan además con excepcionales vistas al mar. Y si no, se puede probar con el Jumbo Kingdom, un enorme complejo de restaurantes flotantes, que incluye incluso uno de seis estrellas, donde degustar la deliciosa gastronomía tradicional china, fusionada con otros registros creativo-culinarios.

Nos hemos dejado para el final una de las estampas naturales más hermosas de Hong Kong: el Repulse Bay. Una bahía en forma de media luna realmente impactante, escenario de innumerables películas. Observando el atardecer desde este marco incomparable podemos dar por concluida nuestra primera toma de contacto con Hong Kong, una región especial y distinta, pero totalmente recomendable.




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