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El cardenal Ricard Maria Carles ya descansa en la Basílica de la Mare de Déu

Los restos mortales recibieron sepultura en una misa y entierro posterior concelebrada por el cardenal Carlos Osoro, dos cardenales, nueve obispos y un centenar de sarcerdotes. La Escolanía entonó el himno de la Coronación en el momento del sepelio. La lápida incluirá como epitafio escogido por él, “Vivo lo que he creído”.Ricard Maria Carles, que falleció el martes pasado a los 87 años, estuvo vinculado a Tavernes de la Valldigna, donde fue párroco y arcipreste de Sant Pere entre 1953 y 1967. Fue proclamado Hijo Adoptivo en 1969. Fundó el templo de Sant Josep e impulsó lo que después sería el Centre Excursionista de Tavernes de la Valldigna.

S.G. / Fotos: V. Gutiérrez / AVAN. 20/12/2013

  
Llegada de los restos mortales del cardenal a la Basílica.  / V. Gutiérrez-AVAN.

Los restos mortales del cardenal valenciano Ricard Maria Carles, que falleció a los 87 años el martes pasado, recibieron sepultura ayer por la tarde en la Basílica de la Virgen de los Desamparados de Valencia, cumpliendo así su voluntad expresa.

El arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, presidió la procesión y la inhumación de los restos mortales, acompañado por el cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, que presidió antes la misa exequial en la Catedral de Valencia, y por los demás concelebrantes, nueve obispos y un centenar de sacerdotes. Además participaron familiares y amigos del cardenal fallecido.

El féretro del purpurado entró en la Basílica por la puerta de bronce a hombros de diez sacerdotes mientras la Escolanía de la Virgen cantaba un motete.

  

Tras ello, Osoro bendijo la sepultura, de dos metros y medio de profundidad, en la que fue introducido el féretro, junto con un tubo de poliuretano en el que habían sido introducidos periódicos del día, monedas de curso legal, y un escrito biográfico. Finalmente, la Escolanía de la Virgen entonó el himno de la Coronación de la Virgen, antes de concluir la celebración.

La homilia la ofició Martínez Sistach, quien destacó la “profunda unión a Jesucristo” del cardenal valenciano, quien “imitando a Jesucristo ha pasado por el mundo haciendo el bien". Según el cardenal Martínez Sistach, con el que han concelebrado nueve obispos y un centenar de sacerdotes, Carles hacía el bien “no solamente en esta querida archidiócesis de Valencia, en la de Tortosa y Barcelona sino también en el conjunto de las diócesis de España, y en la Iglesia universal como colaborador del Santo Padre”.

Durante su homilía, el cardenal arzobispo de Barcelona elogió la profunda devoción a la Mare de Déu dels Desamparats del cardenal Carles, y también por la Virgen de la Merced y la de Monstserrat. Además, “vivía su ministerio presbiteral y episcopal profundamente unido a Jesucristo y los contenidos de las cartas paulinas alimentaban su espiritualidad y oración”.

Igualmente, invitó a que “la esperanza que mantuvo siempre se convierta ahora en realidad y que a nosotros nos motive constantemente en nuestro peregrinar por nuestro mundo”. Al final, “si queremos que nuestra vida sea fecunda hemos de morir a nosotros mismos para amar a Dios y a los hermanos”.

Por su parte, el arzobispo de Valencia, al término de la eucaristía, calificó al cardenal Carles como “valenciano y hombre de Dios” con una “pasión extrema” por la Iglesia, que “ha querido regresar a esta tierra que le vio nacer a la vida y la fe”. Igualmente, el prelado ha agradecido a todos los presentes su asistencia porque significa un “reconocimiento a la vida y a las obras de este hombre de Dios que pasó por la vida haciendo el bien”. A la salida del féretro del templo, los participantes dedicaron una ovación al cardenal fallecido.

La misa exequial fue concelebrada, además de por el arzobispo de Valencia, y por el cardenal arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo; por los obispos de Alicante, Castelló, Mallorca, Eivissa, Lleida, y Tortosa, Jesús Murgui, Casimiro López, Javier Salinas, Vicente Juan, Joan Piris, y Enrique Benavent, respectivamente; el obispo auxiliar de Barcelona, Sebastià Taltavull, así como por el obispo emérito de Mondoñedo-Ferrol, José Gea, y por el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, José María Gil Tamayo.

La inscripción que será colocada en los próximos días en la lápida funeraria incluirá el siguiente epitafio escogido por el purpurado fallecido: “Vivo lo que he creído”.

Según publica en su edición de hoy el periódico diocesano PARAULA, la lápida estará encabezada por el escudo episcopal del cardenal Carles con su lema “Ut unum sint” (“Que todos sean uno”). Bajo el escudo, aparecerá la siguiente inscripción en castellano:

“Ricardo María Carles y Gordó. Cardenal presbítero de la Santa Iglesia Romana del título de Santa María de la Consolación. Arzobispo emérito de Barcelona. Nació el 24 de septiembre de 1926 en Valencia. Descansó en el Señor el 17 de diciembre de 2013 en Tortosa. `Vivo lo que he creído´”.

Vinculación a Tavernes
Ricard Maria Carles estuvo vinculado a Tavernes de la Valldigna, donde fue arciprestre entre 1953 y 1967 y donde fue proclamado Hijo Adoptivo en 1969. Fundó el templo de Sant Josep y, como amante de la naturaleza, también impulsó lo que después sería el Centre Excursionista de Tavernes de la Valldigna.

  

Al funeral se desplazó una comitiva municipal encabezada por el alcalde de Tavernes de la Valldigna, Jordi Juan. Por otra parte, el obispo de Eivissa, el vallero Vicente Juan Segura, presidirá una misa en la iglesia de Sant Josep el día 26 de diciembre a las 19 horas.

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